Colombia clama S.O.S

Mi reflexion sobre las injusticias que padece mi país Colombia y como la juventud resiste en medio del caos.

Escrito por Xiomara Giraldo desde Madison, Wisconsin.

Al pensar en mi país lo primero que se me viene a la mente son partes de un discurso que el escritor Fernando Vallejo pronunció  en Bogotá en el año 2000 donde se dirige a ‘los Muchachitos de Colombia’ donde expresa cómo nacimos en el país más loco del planeta, este matadero donde vinimos a morir y describe todas las injusticias sociales, y las masacres, el narcotráfico y los políticos mafiosos. Como de la misma manera que él tuvo que irse así nos tocará a nosotros, y a donde quiera que vayamos Colombia nos va a seguir. El por qué estas palabras o partes vienen a mi mente, es  debido a que para describir con honestidad y la crudeza de nuestra realidad se necesitan personas como Fernando Vallejo que con un lenguaje coloquial pero gramaticalmente bien estructurado pone el  dedo en la llaga sobre la absurda y Macabra realidad Colombiana.  EL lo logra expresar, y plasmar ese sentimiento de desesperanza  que nos invade a los jóvenes de Colombia. Mi país sufre de una adicción a la violencia desmedida, al maltrato. Somos producto de generaciones y generaciones abusadas que sobrevivieron a la hostilidad de gobiernos y colonias oligarcas y burguesas que han degradado y minimizado nuestra riqueza cultural y social a través de la inequidad, la injusticia, la falta de oportunidades. Nuestra realidad es frenéticamente maníaca que baila al ritmo de tamboras, de metralla y voces que aúllan de dolor mientras los ríos de sangre corren bajo nuestros pies. Nuestros Padres y nuestros abuelos se dejaron embobar por las promesas vacías en nombre de Dios y la  patria, esa ignorancia nos condenó a entrar décadas de desconexión de nuestra tierra, nuestro prójimo, nuestra familia, nuestra historia. Apareció Uribe cual charlatán, enredador y narcisista, presentándose como el salvador y aniquilador de las guerrillas sin  saber que él sería el creador de los grupos paramilitares más sanguinarios de la historia moderna de la humanidad. Le agregaron más odio y dolor a una sociedad traumatizada y sufrida al escoger a personajes tan siniestros como lo es Uribe. Yo dejé mi país porque sentí que nunca podría realizar mis sueños en un país  donde la ley es la que mata. Me fui porque Colombia me duele,  la amo tanto pero me duele, porque todas las injusticias que viví me persiguen. Mi padre fue asesinado en 1995 por órdenes de bandas criminales y extorsivas, mafias controladas por la ahora  conocida oficina de envigado. Irónicamente mi padre ni era campesino, ni vivíamos en el campo. 

El era un comerciante exitoso y vivíamos en el Medellín de clase media alta, pero en Colombia la violencia no discrimina. Después de su asesinato, mi madre, hermano y yo tuvimos que escapar a media noche, un día en el que me retuvieron en el colegio y nunca pude volver a mi casa, porque mi madre tomó la valiente decision de escapar. Nuestro destino era escapar o ser secuestrados. Llegamos a Bogotá a la media noche a una ciudad fría, sin poder volver nunca más a nuestra casa y, con escasos 7 años, intentaba entender qué pasaba. Esta parte de mi vida no me hace especial o interesante o mas víctima. Porque Colombia está llena de estas historias e inclusivamente aún más violentas, mas dolorosas. Somos Estrés Postraumático acumulado que no ha  sanado y que, como el caso de mis compatriotas, siguen en estado de  supervivencia luchando día a día para tener una vida digna y justa.  En mi experiencia el dolor y los malos recuerdos se volvieron algo totalmente normal y en mi adolescencia los impulsos de violencia  llegaron a mi, me volví agresiva, conflictiva, autodestructiva. 

Un río de emociones inexplicables, un caos emocional entre el odio, el dolor y la desesperanza, respirando en un país indolente en donde si matar es un deporte nacional la salud mental no significa  absolutamente nada. ¿Por qué hago referencia a esto? Porque hoy lo que veo en las calles es a esos jóvenes que ya se cansaron de vivir así y que lograron despertar y que ya no tienen nada que perder porque vivir así es una agonía lenta que sobrepasa los rincones más oscuros de la mente humana, por que ya no hay nada que perder, nacimos sin garantías y todos sin certidumbre. Pero en medio de este caos logramos encontrar un propósito y es vencer el miedo y  luchar por todo porque ya no hay nada más que nos puedan quitar.  Este fenómeno social es el despertar de un país entero porque esto ha hecho reaccionar a nuestros padres y abuelos. Porque esta juventud nos devolvió la voz que callaron, las voces de muchos a los que han matado en esta guerra absurda. Vivir en el exterior me ha dado la oportunidad de lograr ver la situación de mi país desde  fuera del caos, pero que me llevó a enfrentar el lugar más oscuro de mi mente y es el del camino a la sanación psicológica y emocional  que en consecuencia sufrimos muchos por el solo hecho de nacer en Colombia. Vivo en Wisconsin, US, y aquí pude ver la diferencia entre sobrevivir y llevar una vida digna. 

Conseguí ayuda profesional y fui diagnosticada con PTSD (Síndrome de estrés postraumático) y a través de ese proceso entendí también que Colombia necesita  sanar muchas heridas, nuestro pueblo necesita sanar porque si no sanamos estamos condenados a repetir el abuso, de ser víctimas o victimarios. Desde mi perspectiva comprendí que Colombia  necesita un sistema de salud mental avanzado que nos permita tratar los diferentes tipos de traumas de guerra que se sufre en mi país. Partiendo de ahí podemos ser precavidos a la hora de escoger dirigentes porque de una manera u otra nuestra condición emocional y mental es la que nos permite saber escoger y poner los límites, diferenciar entre lo que es tiranía y abuso y reconocer cuales son nuestros derechos. Me atrevo a decir que la salud mental  de los Colombianos ha sido en parte una de las razones por las cuales nuestra patria está debilitada, porque vivimos en un sistema opresor y depredador al cual no le interesa y ni le conviene que nuestra sociedad sane y desarrolle una inteligencia emocional. El  miedo y revivir el trauma día a día con más violencia es una de las razones por las cuales somos presas en nuestra propia mente por gobiernos diseñados para debilitar nuestra salud mental a través del terror para poder mantenerse en el poder. Desde aquí yo le envío fuerza a mi gente, porque ya después de tanta injusticia  estamos listos para luchar por un mejor futuro. No dejemos que el miedo nos quite el sueño de tener una vida digna en donde  podamos sentirnos seguros y vivir en equidad. Me siento demasiado orgullosa de ver esta lucha y es algo que definitivamente me devuelve la esperanza. Ánimo muchachos hay mucho por lo  cual seguir luchando! 

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