GIOVANNI MATIZ un habitante más de la Colombie.

Una salud mental débil, paranoide y en extremo desordenada

Hoy siendo 9 de diciembre de 2020, estamos cerca de cumplir un año con la pandemia al hombro y toda la cola de emociones, sensaciones, enfermedades, ventajas, desventajas, en fin….  Para los que han logrado de alguna forma adaptarse a esta “nueva normalidad”, los que han logrado incorporar en su vida el #emprendimiento (jejeje), así mismo las personas que no han tenido tanta suerte en todo aspecto, laboral, de salud, a los que les ha tocado un poco más duro y más de cerca la realidad de todo este circo, todos tenemos algo que contar quizás, acerca de nuestra salud mental. Como mencionaba anteriormente, puede haber transcurrido de manera positiva para algunos, de manera negativa para otros, para otros simplemente sigue siendo igual más un tapabocas 24/7.

Pero pienso que de una u otra manera a todos nos ha tocado alguna fibra en cuanto a salud mental se refiere. Por ejemplo, vemos muchas personas de la tercera edad (60 años en adelante) que quizás cuentan con la fortuna de tener su casa propia, de contar con una pensión ya sea buena regular o muy baja, pero cuentan con ello. Es decir, viendo el escenario, ellos quizás no deberían verse afectados mentalmente de forma alguna pues tienen techo, comida y fluidez económica. Pero a esta ecuación le hace falta una variable; la variable social. De una u otra forma este tipo de personas estaban acostumbradas a mantener una vida social muy activa, ir a visitar a sus hermanos, primos, hijos, amigos, dirigirse a sus citas médicas regulares, realizar sus diligencias bancarias, ya que a muchos de ellos les cuesta confiar en las vías tecnológicas que se han vuelto más comunes que antes por efectos pandémicos claramente. En resumen, ellos como casi todo el mundo, jamás habían estado sometidos a algún tipo de encierro o confinamiento. A esto debemos sumarle el trabajo de los medio que realmente ha dejado mucho que desear en medio de todo el colapso mundial.

Pienso que ellos juegan una parte muy importante en la salud mental del mundo entero, la cual se han tomado muy a la ligera, demasiado me atrevería a decir. Percibo que muy por el contrario de cumplir su labor informativa, están creando una salud mental débil, paranoide y en extremo desordenada. En un noticiero hablan de que la pandemia avanza de forma catastrófica por el mundo entero arrasando con cantidades alarmantes de personas y dejando a los sobrevivientes con traumas de por vida y con chance de morir si repiten el contagio. Es tan sencillo como cambiar de canal y darse cuenta que en el noticiero siguiente están hablando positivamente de todo el circo pandémico.

Hablan de que hay que estar sereno, tranquilo, esperando sin desespero la vacuna que ya está muy próxima a ser masificada, lo que claramente tomara un montón de tiempo. Te dicen que puedes seguir con tu vida lo más parecido a la normalidad pre-pandemia, pero que debes hacerlo claramente con los cuidados pertinentes para no caer en contagio, los cuales son: lavado de manos, evitar aglomeraciones, limpiar siempre todo lo que uses frecuentemente con alcohol, gel o algún tipo de desinfectante.

Puedes cambiar el canal DE NUEVO y encontrarte con noticias sorpresa entorno a las vacunas, en las que se habla de que han fallecido o enfermado los sujetos de prueba, que claramente tienen repercusiones o efectos secundarios en tu salud. Puede que hablen positivamente de las vacunas pero te dicen cosas como:

A tu país llegaran vacunas. Claro que si! Llegaran 6 millones, pero en tu país hay 47 millones de habitantes, o sea que no te hagas ilusiones… El encierro sigue, el COVID sigue y existe una vacuna, pero no tendrás acceso a ella.

Podemos decir que te hartas de ver y escuchar noticias contradictorias que van y  vienen de “MEDIOS SERIOS, CONFIABLES”. Pero bueno, es una fortuna hoy por hoy poder contar con medios alternativos e independientes, las redes sociales hacen lo suyo e informan en formas raudas y veloces… Un momento ¿Debemos decir informan? ¿O desinforman con mayor veracidad?

Perdón, se que puede llegar a ser confuso, pero es que realmente te puedes topar con algunos blogs o artículos demasiado “fritos” o “fumados” si se les puede decir así. Artículos como que un doctor uruguayo -que nunca aparece en el videoblog- pero que es amigo de un amigo del primo de mi vecino, que es “genetista” dice que el virus fue creado a propósito en un laboratorio, solamente para tener la excusa de desarrollar una “vacuna” en la que te implantan un chip con el que pueden controlar tu vida de formas absurdas.

De la misma forma te puedes encontrar con la corriente NEGACIONISTA la cual se basa en el testimonio de un señor inglés que asegura que fue un agente tipo BOND hace muchos años y actualmente se encuentra luchando con sus uñas contra todo el New World Order y sus aliados. De forma muy osada y valerosa cuelga los videos en varias plataformas y siempre tienen la etiqueta “Míralo urgente antes de que lo eliminen”.

Por ejemplo, el señor al que llamaremos “Bond” dice que todo es falso y que nos tienen sometidos de dicha manera a un encierro y destinados a un colapso económico con lo cual buscan implantar de forma arbitraria y por demás abusiva un nuevo orden mundial (algo así como “se nos están metiendo a los conjuntos” pero a nivel mundial), el cual se basa en elegir un presidente mundial y desarrollar una sola moneda con la que podrán someternos sin lio alguno a los peores tratos. Con la misma que nos obligaran a aceptar tratados de libre comercio, explotación de recursos en los países centro y suramericanos (que de por si cuentan con una invaluable e incalculable riqueza en recursos naturales), llevando al mundo a un abismo en el que el calentamiento global sería lo que menos debería preocuparnos .

Estas son solo un par de las miles de teorías que puedes encontrar en la web, todas juran ser verídicas y tener pruebas de todo, pero jamás nadie ha publicado una sola prueba de nada.

Les cuento todo esto solo para llegar al siguiente punto.

El punto que nos atañe tocar en este escrito un poco desordenado.

LA SALUD MENTAL EN EPOCAS PANDEMICAS

Yo encuentro la salud mental por estas fechas particularmente dañada y en demasía inestable. Han salido a flote muchísimas personas que han resultado con una esquizofrenia paranoide, a niveles de tratamientos medicados. Hay personas que no se han dejado llevar tan allá, pero que de igual manera sienten algo de temor en alguno o varios aspectos, por ejemplo en el económico.

Hay un nutrido grupo de personas que no cuentan con un techo propio, deben pagar una renta, tienen hijos pequeños que alimentar, pero como? Han perdido sus trabajos o los tienen en forma de “teletrabajo” con salarios reducidos mas el doble de la carga laboral. Todo esto nos conlleva a desatar una serie de comportamientos o actitudes que se ven reflejadas en las cifras de feminicidios, homicidios, peleas familiares y un sin fin de conductas que anteriormente hacían parte de unas cifras normalizadas y hasta justificadas por las autoridades. Las mismas personas en las calles pueden percibir, de manera sencilla, la rabia, la violencia y el hastío que tienen allí guardados, esperando la mejor oportunidad y el transeúnte indicado para darles rienda suelta.

Hoy, casualmente, veía una noticia en la que un hermano mato al otro en una reunión familiar de “el día de las velitas”, de por si el mundo ya se estaba tornando un poco más violento de lo normal antes de la pandemia, pero con la llegada de la misma, en cierta forma han canalizado dicha violencia y como mencionaba anteriormente tratan incluso de forma descarada de justificarla. En resumidas cuentas, debemos tratar de darle un manejo personal o por lo menos colectivamente en casa al tema de la violencia, la tolerancia y la empatía; de seguro todo sería mucho más amable y sencillo.

Existe otro tema al cual se le debe prestar mucha atención: las personas que sufren o sufrían ya con anterioridad de ansiedad y depresión. En mi caso, yo sufría de ansiedad y ya había logrado deshacerme de ella sin medicamentos y sin ningún tipo de terapia. Digamos que fue en cierta manera una cosa como autodidacta, pero desgraciadamente los efectos pandémicos han logrado que toque a mi puerta de nuevo.

Me ha costado un poco más que antes darle manejo pero estoy tomando mi segundo aire con ella. Conozco un montón de personas que se quiebran de manera muy sencilla con el tema de la ansiedad y la depresión, los admiro de corazón y sé que luchar con esos demonios no es sencillo. Es una lucha interna demasiado compleja que no se va con un “no estés triste” o con un  “cada quien esta como se lo propone”. Creo que ese es el grupo más afectado en todo este año de encierros y “nuevas normalidades”.

Podemos hablar también puntualmente de las personas que han perdido familiares, amigos muy cercanos, vecinos, gracias al covid. He tenido que ver irse a un par de personas medianamente cercanas, gracias al covid. Con mamá andamos preocupados 24/7 porque mi hermano y su esposa  trabajan en el sector salud. A mi hermano ya le dio – afortunadamente no fue duro-  pero si lo tuvo, su esposa va invicta. Siento que en ocasiones como que se normaliza el escuchar cosas como “yo creo que a mí ya me dio” cuando realmente no lo sabemos. Es muy probable que sea así pero con el tema del mal manejo en la toma de pruebas y entrega de resultados ha sido un desorden y un caos, en donde solo nos queda la inseguridad de no saber a ciencia cierta si ya nos dio y desarrollamos anticuerpos por unos meses. O aun no nos ha dado.

Todo este tipo de situaciones claramente contribuyen a ampliar esa angustia mental. 

En resumidas cuentas, creo que la salud mental de una gran mayoría se ha visto afectada claramente de forma negativa en este año de encierros y salidas, pero también tengo presente que hay una salida amable al asunto. Hace falta muchísima pedagogía alrededor de ello, pero si la gente se propone buscar vías alternas para dar solución a la salud mental, como por ejemplo buscar en YouTube clases de acupresión y meditación, en lugar de buscar videos conspiranoicos de el “Señor Bond” o de “el genetista uruguayo”.

Pensar en tener una mascota (esas bellezas pueden ayudar a atravesar las peores crisis de la vida), podremos estar mucho mejor y alivianarle la carga emocional al cerebro, ser un poco más felices y tranquilos, en medio de toda esta “nueva normalidad”.

GIOVANNI MATIZ  un habitante más de la Colombie.

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