Religión en cuarentena

La tolerancia y nos enseña que para convivir en armonía es fundamental respetar la opinión de otros en temas políticos y religiosos. En algunos casos, también aplica no adentrarse mucho en diferencias futbolísticas. Todo aquel que aprende a respetar diferentes maneras de pensar y a practicar la prudencia, podrá vivir tranquilamente sin importar la situación en la que se encuentre.       

Andrea y Jose Maria Mu, hinchas de las torres gemelas del la Liga: Real Madrid y Barcelona.
Para la muestra, un botón. Dos fans de las torres gemelas del futbol español: Barça y Real. Nobles en la victoria prudentes en la derrota.

En temas religiosos, mi experiencia ha sido bastante diversa. Vengo de una familia católica, apostólica y romana. Mi papá se sabía la misa en latín, ya que había sido acólito y mi mamá es muy mariana – o sea, muy creyente de la Virgen. Mi abuela materna se volvió mística y por ese lado de la familia también tengo parientes pertenecientes a unos cultos bastantes cuestionables. Me refiero a esos que dogmáticamente no tienen sentido y peor aún, están bastante lejos de practicar lo predicado. Mejor dicho, unas amponas de primera categoría… pero eso es un cuento para otra ocasión.

Desde que me fui de Colombia, intenté seguir en contacto con mi lado católico, con decirle que hasta iba a misa, así fuera sola, los domingos. Cuando llegué a la universidad me declaré atea y desde entonces he sido feliz con mi decisión 😄. Es más, durante mis años académicos en mi alma mater – la Universidad de Toronto- aparte de estudiar neurociencias y psicología, una de las áreas en las que me especialicé fue religión; específicamente en hinduismo.

Clases de religión con Andrea

Para llegar a ese punto, tuve que estudiar cada una de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam) y sus derivaciones, para luego adentrarme en las tradiciones de Oriente (hinduismo, budismo, taoísmo, shinto, jainismo y zoroastrianismo, entre otros). Con decirles que, en mi último año universitario, la única persona, en mis cátedras, sin vínculo familiar a Indostán era esta servidora y amiga. Imagínese lo que es estar en una clase de hinduismo en la diáspora mientras el profesor Sudharshan Durayappah preguntaba si uno realizaba la pooja (oraciones) en tamil, hindi, punjabi, urdu o inglés…

En fin, esa era la Andrea atea y feliz que soñaba con ser profesora del campamento de verano Ramayana en Toronto, el cual enseñaba a los niños participantes las aventuras de Rama (el héroe) en uno de los sitios más mágicos de la ciudad.

Si esta es la primera vez que usted escucha la palabra Ramayana, le resumo. Este libro data del siglo III AC y es uno de los pilares que componen la epopeya hindú y vendría siendo algo así como el Libro de Mormón para los mormones o, para no ir tan lejos, el nuevo testamento para los cristianos. Está compuesto por 7 libros y todos tienen su rollo, ya que hay amor, aventuras, acción, traición, guerra, una doncella secuestrada, un demonio de 10 cabezas con una nave del tamaño de la ciudad de Damasco, dioses que no se dejan chimbiar, un mico dios, entre muchas otras cosas bastante fuera de contexto. Si usted está buscando algo diferente para leer durante esta cuarentena, ¡el Ramayana lo está esperando!  

Volviendo al tema de Andrea profesora atea y feliz. Imagínese tener la oportunidad de enseñar un capítulo de este libro en un sitio como este:

Mejor dicho, ni para que le digo. Por cierto, esta es Casa Loma, una mansión estilo gótico que queda en Toronto. Hoy en día se ha vuelto un sitio histórico y en ella se realizan varios eventos.

Desafortunadamente, no tuve la oportunidad de ser la profesora más colombiana del Ramayana y poco tiempo después esta iniciativa, tristemente, llegó a su fin. Espero algún día se presente la oportunidad de compartir las aventuras de los héroes hindús con muchos más y, sino es así, pues seré esa viejita narrando historias como los locos en un manicomio.  Que sea lo que tenga que ser. Lo cierto es que hasta el sol de hoy no sé por qué me encarreté tanto con las tradiciones milenarias de la India.

Rama 2.0, el heroe del Ramayana
Saludos les manda Rama, nuestro heroe del Ramayana.

Teología vs. Religión

Muchos creen que teología y religión son palabras sinónimas y, si usted se siente identificado con lo que acaba de leer, le tengo malas noticias…  La teología habla acerca del estudio de la naturaleza de Dios y las creencias religiosas asociadas con este ser. Ese estudio tiene un componente filosófico bastante fuerte que hace énfasis en la ética cristiana y su casuística, la eclesiología, liturgia y misionologia.

Por otro lado, la religión es el aspecto antropológico de las creencias. Tiene varias definiciones, pero en sí, viene siendo la combinación de las prácticas, rituales y creencias culturales asociadas con un credo. Estudiar esa vaina ¡Me encanta! Cabe destacar que el hecho de ser atea no me hace adoratriz de Belcebú, ni significa que me importe un pepino la vida ¡Todo lo contrario! Lo único cierto es que creo con todo mi ser que uno no necesita refugiarse en las faldas de un credo para ser una buena persona, capaz de respetar a otros que no piensan de la misma manera que uno.

Espiritualidad

El concepto de la espiritual es algo bastante nuevo en mi vida. Una vez, una persona muy allegada a mi mamá le dijo que yo era una persona MUY espiritual, lo cual en mi corazón ateo y feliz me dejó fuera de base ¿Qué significa ser espiritual? ¿Cómo así que yo, Andrea C. Briceño, soy MUY espiritual?

Fue hasta hace tan solo unas semanas que llegó a mi vida una definición de espiritualidad con la que me he podido identificar y sobre la cual siento que todavía hay mucho por aprender:

La espiritualidad va más allá de lo material y lo terrenal. No es una religión ni una doctrina. es el conocimiento, aceptación o cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo. Es dejar que nuestro corazón salte los abismos que crea nuestra mente y cultivar nuestros valores humildemente.

La India – como para variar- y su cultura milenaria llena de sabiduría nos enseña acerca de las 4 leyes de la espiritualidad, que esencialmente predican que uno debe confiar en si mismo, en la persona que es, en su capacidad de tomar las mejores decisiones para beneficio propio y en dejar que la vida corra su rumbo, basado en que:

  1. La persona que llega a tu vida siempre es la persona correcta
  2. Lo que sucede es la única cosa que podría haber sucedido
  3. Cualquier momento en el que algo comienza es el momento correcto
  4. Cuando algo termina, termina.

Desde que estoy en Colombia, y hoy mas que nunca, me siento muy identificada con esta espiritualidad de la que me han hablado. Es más, ahora le hayo mucha razón a purushartha, los 4 objetivos de la vida, según la tradición hindú:

  • Dharma: el deber moral (hacer lo correcto)
  • Artha: la prosperidad (el valor económico)
  • Kama: el placer y el amor (los valores psicológicos)
  • Moksha: liberación (los valores espirituales). Liberarse del ciclo de la reencarnación ha sido siempre considerado un objetivo alcanzable solo por los más avanzados, espiritualmente.

El COVID me ha enseñado que todos aquellos que tienen y pueden están en la obligación moral de ayudar de alguna manera a aquellos mas desfavorecidos. Por mi parte monté una campaña para ayudar a las comunidades indígenas que habitan en el área que me ha abierto las puertas durante esta cuarentena. Soy muy consciente de mis privilegios y de aun tener un trabajo increíble que me da la libertad de estar en Colombia sin preocuparme por mayores cosas y poder darle a mi mamá y a los que me rodean un respaldo, aunque a veces sea insignificante, para ellos es un gran alivio.

He visto al amor manifestarse de las maneras más inesperadas. Una gata llevándole bocado a sus bebés, siempre velando por su bienestar. También he visto el poder del amor en un perrito indefenso, abusado y abandonado por una persona muy malparida y que con cariño, comprensión y fortaleza en un nuevo hogar se ha ido levantando. A pesar de que aún se le ve el temor al mundo, sé que cada día que pasa él aprende que no todos los seres humanos somos unos cafres.

Les presento a Fenix, quien hace un mes era solo parásitos, garrapatas y sarna. Hoy vino a visitarme porque ya sabe que yo siempre tendré cosas ricas para darle 🤗

Hace una semana, estuve llevando un mercado a la Sierra Nevada, a mis hermanos wiwas con los que me comprometí. Me duelen los míos, así nuestros lazos no sean de sangre. Me impactó tanto cuando el líder de los cabildos dijo que había que alimentar primero a los Mamos (guías espirituales), ya que ellos estaban concentrados en sus labores espirituales, moviendo la energía en tiempos tan inciertos. Yo hace ya semanas dejé de creer en coincidencias. Todo pasa por algo y ¿Quién quita que uno de los Mamos haya estado gestionando espiritualmente una ayuda para su comunidad y que yo haya recibido esa señal? Y ¿Por qué no? Al fin y al cabo, la Sierra Nevada cuenta con 4 tribus diferentes y yo hubiese podido llegar a cualquiera de ellas. Sin embargo, llegué a los wiwas, que hasta ese momento no habían recibido ninguna ayuda por parte del gobierno. Así es la vida…

Así que, mi estimado lector, he decidido vivir la vida un día a la vez para no enloquecerme y creo que hasta el momento me ha ido mucho mejor de lo que hubiese podido planear. He conocido gente maravillosa, he visto cosas bellas, he podido brindar esperanza en sitios muy olvidados por la vida y eso me llena de satisfacción. Aunque sigo bien atea y feliz, siento que espiritualmente tengo una conexión muy fuerte con las energías que me rodean y he recibido con humildad los regalos que cada día me brinda.

Dona mihi serenitatem accipere res quae non possum mutare, fortitudinem mutare res quae possum atque sapientiam differentiam cognoscere.

Hasta la próxima ✌️

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One Comment

  1. Christian Jarosch

    Hola Andrea, que agradable que es leerte… Te extrañaba mucho para decir verdad. Y como diria Christian si fuera más niño: “yo te extraño más que vos a mi”… 😉
    Aparte de “desasnarme” mucho, que privilegio es leerte.
    Hace mucho que no me visitas en Quora… ¿te dije que te extraño?…
    Me imagino que has leído o al menos sabes la historia de Las Mil y una noches. Creo que contigo el libro se llamaría [máxime con la inflación latinoamericana] Las Mil quinientas cincuenta y seis noches, escuchándote… Encima mi pésima costumbre de escuchar acompañado de algún Brut Imperiale no sea cosa que se seque la garganta…
    Hasta prontito,
    Christian

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