¿Por qué de cuarentena en Colombia?

Hace algunos meses por mi mente NO pasaba que tenía – SI, ¡TENIA! –  que encerrarme con mi hija en un hotel, no por vacaciones sino por un invisible BICHO llamado COVID 19 que arrodillo al mundo y nos igualo a todos.  Al menos por unos días, nos aisló socialmente sin respetar: PODER, RIQUEZA, POBREZA, COLOR, RELIGIÓN, RAZA, GÉNERO, etc. Sin saber hasta cuando estaremos confinados, ya sea días, semanas, meses, o quizás más, solo digo que tratemos de prepararnos para lo que se nos viene. A esta PANDEMIA no la intimida la politiquería, ni la religión, ni la crisis económica mucho menos un mandatario con un decreto.

Diciembre

Cuando escuché por primera vez, a finales de diciembre de 2019, que en Asia había un virus, pensé: Eso es allá en China que comen todo lo que se mueve… Nosotros acá en Occidente no problem. Mientras tanto, mi hija Andrea y yo viajamos a Cleveland, Estados Unidos, para recibir el año 2020. Fuimos a una fiesta el 31 de diciembre vestidas de flappers, haciendo un tributo a los años 20, anhelando que el 2020 (Año de la Rata en China), llegara cargado de salud, trabajo, unión familiar, bienestar y poder hacer lo que más me gusta: VIAJAR.

Nosotras esperando el 2020 desde Cleveland, OH.

En Canadá, el invierno transcurre normal con frío y nieve, mientras tanto las noticias de CHINA no eran buenas: EL CORONAVIRUS les estaba complicando la salud. La radio, televisión y los periódicos informaban que en Corea del Sur, Irán y Japón se registraban casos del VIRUS. OK, sigo pensando: Están cerca a CHINA, nada de nervios…

Enero

¡OMG! Llegó el día en que mi panorama cambió: ¡La OMS declara EUROPA nuevo epicentro! Ahora sabemos que Italia y España se encuentran entre los países más afectados, así como Francia, Alemania, Holanda y, Bélgica 😞. Me sentí triste porque hace tan solo unos meses, habíamos estado en Europa y visitamos muchos de estos países.  No podía creer que esto estuviese sucediendo; tantas noticias malas con el COVID19.

Nuestro viaje a Europa en 4 fotos.

Supe que llegó a Estados Unidos a finales de enero, entre tanto en Canadá, el primer caso reportado fue en el 27 de enero. Mientras leía, oía y veía noticias sobre el mal del siglo, Andrea y yo planeábamos un viaje a Colombia para marzo, a finalmente saldar una deuda emocional por la cual llevábamos esperando 20 meses. Los casos en Canadá eran pocos y en un país desarrollado, pensaba que no iba a ser tan letal. ¡Que equivocada estaba!

Febrero

Muchas noticias del VIRUS me generaron incertidumbre, sin embargo veía estable y manejable la situación de la salud en el mundo.  El invierno en Canadá estaba cediendo. mientras tanto nosotras empacábamos maletas. Llegaba la hora de partir para Colombia, como lo habíamos programado.  La razón por la cual tuvimos que viajar tan repentinamente fue debida a que teníamos que ajustarnos a fechas que en Colombia nos habían dado. Teníamos 2 semanas para prepararnos física, mental y emocionalmente para cumplir con nuestra cita. Luego, saldríamos para Santa Marta el 16 de marzo, con el propósito de mitigar un dolor aplazado, liberarnos espiritual y emocionalmente en el Parque Tayrona para finalmente regresar a Bogotá, días antes de volver a Canadá. Planeabamos visitar amigos, familia y sitios de interés antes de retomar nuestra cotidiana y normal vida. Ese era el plan.

Marzo

El 1 de marzo llegamos a Bogotá. La vida transcurría normal, algo caótico en su transporte, muchos centros comerciales, edificios bonitos, y vías nuevas. Yo iba disfrutándola con sus  mañanas soleadas y calientes y en la tarde el mega aguacero. El tiempo fue bien placentero recordando que hace ya 20 años me había mudado de ella. Disfruté al volver a ver tantos sitios llenos de nostalgia. 

Días después, viajé al Quindío a visitar a mi mamá.  Me reconfortó poder estar con ella unos días antes de tener que regresar a Bogotá para cumplir con el propósito de mi viaje: darle un último adiós a José. Todo lo programado para la fecha se hizo tal cual.

El 11 de marzo, mientras estaba en Bogotá, la OMS declaró al CORONAVIRUS como PANDEMIA.  Pensaba que dado a que Colombia solo había reportado un caso, Andrea y yo podríamos continuar con nuestro itinerario sin mayor inconvenientes, incluyendo el regreso a Canadá el 26 de marzo.

Con el corazón recogido después de nuestra ceremonia, llegamos a la bahía mas bella de America: Santa Marta.  A pesar que ya se había restringido el acceso a las playas del Rodadero, nosotras aun tuvimos la oportunidad de disfrutarlas muy temprano en la mañana. Días después terminamos en el Tayrona para recargarnos con la energía de la Sierra.

Todo maravilloso, llegamos a un sitio paradisiaco.  El hotel estaba cerrado pero nuestra reservación estaba abierta entonces (no se sabe aύn por qué), como el cliente siempre tiene la razón, llegamos a hospedarnos solo por el fin de semana…..  

JaJaJaja🤣🤣🤣 

Algo muy diferente nos tenía planeado COVID19, el cual cambió las reglas de juego. 

  • Regreso a Bogotá el 22 de marzo: cancelado  
  • Vuelo a Toronto el 26 de marzo: cancelado   

No nos podíamos mover del Tayrona donde el destino nos jugó la mejor de las cartas. Junto a la maravillosa pareja que administra el hotel, solo estamos Andrea y yo confinadas.  Los buenos designios de Dios nos encerraron y obligaron a convivir con la naturaleza de una forma única. Con el río al frente, el mar a espaldas que aunque no podamos disfrutar de sus costas, aún lo podemos apreciar.  

Andrea y Stella en Los Coquitos.
Para la muestra, un botón. Esta es la vista del “patio de la casa”.

En nuestra cuarentena estamos rodeadas de muchos árboles frutales que, aunque no conocíamos, han sido fuente fundamental alimenticia. Desde que estamos aquí, jugo que se respete tiene carambolo: fruta exótica que solo conocía para adornar los platos (Sobra decir que en Canadá es carísima). Convivimos con la fauna a diario y ¿Qué me dicen del clima a 26 grados centígrados?  En fin, es un paraíso. Sufro de depresión y llevo varios años tomando medicamentos diariamente. El COVID me cambió la situación por completo y llevo un mes reemplazando las pastillas por el aquí y el ahora.

Abril

En el mundo nadie estaba preparado para esta aterradora experiencia y es ahí donde  empieza mi crisis emocional. Me angustia no saber hasta cuando va esto, mi paciencia empieza a agotarse y es ahí cuando aparece la ansiedad por el encierro, el estrés, el roce, el mal genio y el conflicto.  Por mas q trato de mantenerme informada por fuentes de alta credibilidad sobre el monotemático y protagonista problema, que desplazó toda la temática en el mundo, no me quiero paniquear por tanta verídica información. Sin embargo, no puedo apartarme de esta realidad. Me asusta que este MAL se salga de control y me aterra pensar en la crisis económica que se nos viene encima.

Me preocupa mi mamá. Siento tristeza, enojo y frustración de no poder estar con ella, lógicamente acompañada de Andreita (mi hija), quien a propósito es la persona que me transmite mucha tranquilidad, me apoya y me entretiene. Es un ser maravilloso con el q fui #bendecidaYafortunada.  Me aterra que los sentimientos que se están generando por la presión del encierro, la vayan a afectar. Amo a mi hija y no quiero causarle ningún inconveniente, trato de manejar de manera agradable esta intensa convivencia y ser muy tolerante. Ella está acostumbrada a tener su espacio ya que vive desde hace varios años sola. Es mi fórmula perfecta para viajar pero una cosa es pasear juntas y otra muy distinta es vivir 24/7 .

Algún día esto llegará a su fin, así que debemos tener paciencia por el bienestar de las dos. En la rutina de cuarentena, hemos desarrollado una terapia de convivencia y así no chocar innecesariamente. A ratos, es tanta la paranoia que cuando tosemos o estornudamos justificamos por qué lo hacemos. Es chistoso. 😷

También tenemos varias actividades: juegos de mesa, meditación, ejercicio, leer, ver películas, series, hacer de comer, actividad que me cuesta bastante ya que no me gusta la cocina. Sin embargo, lo hago con mucho amor. Vemos noticias sin saturarnos. Hago mucho trabajo voluntario aquí en el hotel. Me encanta lavar la loza, regar las matas, sacar las hojas de la piscina, recoger la fruta y limpiar la cabaña que se ha vuelto nuestro hogar. Es como un apartamento pequeño, uso mi creatividad para decorarla mi gusto y práctico otra de mis pasiones. Además, me auto elegí para ir al supermercado a comprar los víveres de la semana, lógicamente con los cuidados que tocan.

Los envidiosos dirán que es mentira 😂

Hoy, cumplimos un mes de haber llegado a nuestro recinto de cuarentena, asignado por el gobierno, la vida, las coincidencias, Dios, el destino, el COVID, o como le quiera llamar.  Solo quiero q cuando esto termine, disfrutemos la vida, ayudemos sinceramente a los más desprotegidos y seamos de corazón unos seres humildes, con mucho amor y respeto por la naturaleza .  Por último quiero practicar esa conocida frase “Hay que hacer de la crisis una oportunidad”. Eso si, depende de mi.

Ojalá la vida me permita seguirles contando lo que nos pasa por acá 😊

6 Comments

  1. Maria nora Barreto

    Estelita nosotros estamos muy bien gracias a Dios.No se preocupe que lo importante es no desesperarse sino esperar en el Señor que seguramente nos sacara de esto con mucha forlaleza.Por algo las trajo a Colombia cerca y lejos de la familia,lo importante es que esta pandemia nos deje algo bueno porque este tiempo de reflexiòn nos enseña que todos somos iguales ante los ojos de Dios y que el cambio sea desde el fondo del corazòn.Este tranquila pues todos estamos pasando por esta cuarentena,lo mas importante es repetir muchas veces en el dia ” JESUS CONFIO EN TÌ” y sentiras mucha tranquilidad.Que Dios Las bendiga siempre y piensen en elmomento y a disfrutar.Muchos abrazos

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  2. RUBBY CORREA

    Hola prima, acompañandoles de todo CORAZÓN Y EN ORACIÓN, para que este Confinamiento Pase pronto y puedas continuar con tus planes, EL SEÑOR LAS BENDIGA Y LAS ACOMPAÑE SIEMPRE SIEMPREEEEEEEEE 😉😘🙏🙂🧚‍♀️🧚‍♀️💪👣💛💜💙💚🧡

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